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4 abr 2009

Recuerdos...


Pasaron los días y los meses… Pasaron los días de colegio, la rutina y llegó el final de curso. Hugo seguía muy desanimado. No había parado de llamar a la muchacha, de intentar localizarla. Había hecho varias excursiones a la capital y había buscado a la muchacha por todos los lugares en los que la gente se reunía: discotecas, pubs, restaurantes, bibliotecas, colegios privados… Hasta había buscado en la guía de teléfonos pero en cuanto la abrió se dio cuenta que no sabía su apellido. No había salido de casa desde que volvió de la fiesta de fin de año. Sólo iba al instituto, pero estaba tan aislado del mundo que la gente que compartía habitación con él sentía la tristeza que emanaba su cuerpo. Cuando alguien intentaba animarlo, Hugo se deshacía de ellos. No necesitaba la ayuda de nadie y mucho menos su consuelo. Pero lo que sí necesitaba era saber algo sobre “RUTH”. El nombre de la joven retumbaba en sus oídos. Sus sueños siempre eran iguales…


Una chica rubia, con el pelo recogido pero con unos tirabuzones cayéndole por los hombros…

Unos enormes ojos azul perla…

El dulce tacto de una preciosa mano…

El sabroso olor de su perfume…

Todo era tan real… Parecía que la imagen de la muchacha no quería marcharse nunca de la cabeza de Hugo. Pero él tampoco quería olvidarla.

Una vez acabado el instituto, Hugo se dedicó a dibujar el suave contorno del cuerpo de la joven y su delicado rostro. Hugo tenía un don para el dibujo pero esos perfectos trazos no hacían justicia a la belleza de la persona en quien estaban inspirados.

Estuvo todo el verano dibujándola: de perfil, de frente y de espalda pero sus dibujos no reflejaban la auténtica belleza que él quería demostrar.

Por mucho que hablara de ella, que la dibujara y soñara con ella, él seguía triste porque no sabía nada de ella. No salió en todo el verano, igual que había hecho durante el resto del año. Esperaría a que el verano terminara pero seguiría llamándola aunque él seguía sin respuesta al otro lado. Pero seguiría dibujándola, aunque sus dibujos no reflejaran lo bella que era. Y seguiría soñando con ella, porque su corazón no quería olvidarla y los sueños reflejan los deseos del corazón…

Pasó el mes de julio sin nada más que dibujos y sueños de la muchacha. También pasó agosto, exactamente igual. Y llegó septiembre, el mes en el que empezaba el último año de instituto. El año en el que se jugaba poder estudiar lo que él quería o conformarse con algo de un nivel más bajo. El examen de acceso a la universidad se acercaba y tenía que centrarse en el instituto más que nunca. Sería difícil, pero conseguiría sacar buenas notas aunque no estuviera centrado. Era un chico muy inteligente.



"Este es un buen lugar para buscar estrellas..."

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