
“3, 2, 1… ¡FELIZ AÑO NUEVO!”
El lugar estaba abarrotado de gente. Llevaban unas dos horas en la pista bailando sin parar pero Hugo todavía no había encontrado a ninguna chica que le agradara demasiado, aún estando tan perfectamente arregladas como estaban.
-Álex, salgo un momento a la entrada. No tardaré.
-Perfecto primo.
Hugo se sentía fuera de lugar. Todavía entraba gente nueva a la fiesta. Chicas estupendas, chicos totalmente felices con la perspectiva de una larga noche por delante. En ese momento se bajó de un perfecto coche negro, totalmente nuevo, la chica que Hugo había esperado durante años. Ella, la chica perfecta, llevaba un impoluto vestido escotado y largo de un tono rosa apagado. Parecía una joven actriz de Hollywood. Tal vez lo fuera, no podía saberlo. Su rubio cabello, recogido en un moño, dejaba algunos tirabuzones sueltos que caían sobre sus hombros. Ella avanzó por la alfombra roja que habían colocado para la ocasión mientras los fotógrafos se regodeaban por su trabajo. Hugo atravesó la alfombra roja, no sin algunos inconvenientes, y llegó junto a ella. Tendió su mano con una inclinación que ella correspondió y sujetó la mano del muchacho sin ninguna palabra. Los fotógrafos siguieron haciendo fotos mientras el resto de jóvenes apostados en la puerta los miraban incrédulos. Hugo condujo a la chica hasta un precioso lugar detrás del salón de baile. Había una fuente rodeada de bancos perfectamente decorados con flores de distintos colores y olores. Se sentaron en uno de los bancos, uno muy cerca del otro.
-Pensé que no vendrías conmigo.-Hugo estaba impresionado por la belleza de la muchacha.
-¿Por qué no tendría que haberlo hecho?-Su voz era aún más perfecta que ella.
-Me llamo Hugo. ¿Y tú?
-Soy Ruth. Encantada, Hugo.
“Es preciosa”. Hugo deseaba poder decirle eso, pero su poca práctica con las chicas le dejaba con muy pocas posibilidades.
-Encantado Ruth. Esto…Bueno…
-Hugo, ¿quieres decirme algo?-Ruth estaba esperando una respuesta convincente pero Hugo no
sabía si decirle la verdad o directamente llevarla a bailar.
-Ruth… llevaba mucho tiempo esperándote. Eres la chica que he estado buscando toda mi vida.- Hugo se arrepintió de inmediato por haberle mostrado sus sentimientos.
-Hugo… no digas nada más. Tú también eres lo que estaba buscando, pero no esta noche. Vamos a bailar.
Ruth se levantó rápidamente y tiró de Hugo hasta la pista circular que formaba la fuente. Se oía vagamente la música del local pero lo suficiente para reconocer la suave melodía de un vals. Se colocaron muy juntos. Sus manos se encontraron mientras comenzaban a bailar.
"Este es un buen lugar para conseguir estrellas..."



