
En un pequeño pueblo del sur de Córdoba, España, vive Hugo; un chico alto y moreno de ojos verdes. En este pueblo, Hugo se divierte con sus amigos y va al instituto. Todos los amigos de Hugo lo veían como uno de los mejores amigos que se podían tener. Este joven se llevaba bien con todo el mundo y sacaba unas notas ejemplares. Pero Hugo no había encontrado ninguna chica que le atrajera demasiado. La diferencia es que las chicas del pueblo pensaban que Hugo era el chico perfecto.
-Hugo, ¿por qué no te centras y te buscas una chica ya? Te vas a quedar sin las mejores, como Ana.- Le dijo Álex, su primo.
-No, tío, la verdad que no. No quiero nada con Ana. Sé que está por mí y todo eso pero la verdad que no.
Ana era el prototipo de chica que todas las jóvenes del pueblo querían ser. Se trata de una chica morena, de metro setenta de estatura y con unos preciosos ojos almendrados que enamoraban a cualquiera. Excepto a Hugo.
La plaza principal del pueblo estaba abarrotada de gente y decorada a conciencia con un enorme árbol de navidad. Hugo pasaba las navidades en su pueblo, con su familia y amigos. ¿Qué más se podía pedir? Pero aquellas vacaciones serían diferentes. La noche más importante del año no la pasaría en su pueblo. Este año se iba a la capital con su primo Álex. Habían conseguido entradas para la mejor fiesta de fin de año de toda la provincia.
-Álex, ¿a qué hora quedamos para irnos a Córdoba? Necesitamos coger el autobús lo antes posible para poder llegar a tiempo.- Hugo estaba emocionado. Nunca antes se había separado de su familia en Año Nuevo y ese año se iba a la capital. Todo era perfecto.
-Tranquilo primito. Saldremos a las nueve y, cuando lleguemos a la estación, tendremos un taxi esperándonos para llevarnos hasta el lugar del que te tienes que preocupar: habrá casi mil personas y la mitad serán chicas. ¡A ver si te espabilas esta noche, pequeñín!-Dijo esta última palabra con un tono especial bastante familiar ya que Hugo es el más pequeño de la familia aunque su primo naciera tan sólo veinte días antes que él.
-Vale, vale, me ocuparé de las chicas cuando ya estemos allí. ¿Te parece bien?
-Sí, por supuesto.-Álex mostró una sonrisa de suficiencia verdaderamente pícara, ya que estaba esperando esta frase varios años.
Se despidieron y quedaron en la parada de autobús a las nueve. Cada uno se fue a su casa para arreglarse. Se pusieron sus perfectos y nuevos trajes de chaqueta y se llevaron sus gorros de papá Noel, confeti y serpentinas.
Aquí tenéis el comienzo de la historia. Con esto todavía no se sabe de qué va pero pronto lo averiguaréis. Un saludo y no dejéis de pasar y buscar estrellas.
"Un bonito lugar donde capturar estrellas..."
-Hugo, ¿por qué no te centras y te buscas una chica ya? Te vas a quedar sin las mejores, como Ana.- Le dijo Álex, su primo.
-No, tío, la verdad que no. No quiero nada con Ana. Sé que está por mí y todo eso pero la verdad que no.
Ana era el prototipo de chica que todas las jóvenes del pueblo querían ser. Se trata de una chica morena, de metro setenta de estatura y con unos preciosos ojos almendrados que enamoraban a cualquiera. Excepto a Hugo.
La plaza principal del pueblo estaba abarrotada de gente y decorada a conciencia con un enorme árbol de navidad. Hugo pasaba las navidades en su pueblo, con su familia y amigos. ¿Qué más se podía pedir? Pero aquellas vacaciones serían diferentes. La noche más importante del año no la pasaría en su pueblo. Este año se iba a la capital con su primo Álex. Habían conseguido entradas para la mejor fiesta de fin de año de toda la provincia.
-Álex, ¿a qué hora quedamos para irnos a Córdoba? Necesitamos coger el autobús lo antes posible para poder llegar a tiempo.- Hugo estaba emocionado. Nunca antes se había separado de su familia en Año Nuevo y ese año se iba a la capital. Todo era perfecto.
-Tranquilo primito. Saldremos a las nueve y, cuando lleguemos a la estación, tendremos un taxi esperándonos para llevarnos hasta el lugar del que te tienes que preocupar: habrá casi mil personas y la mitad serán chicas. ¡A ver si te espabilas esta noche, pequeñín!-Dijo esta última palabra con un tono especial bastante familiar ya que Hugo es el más pequeño de la familia aunque su primo naciera tan sólo veinte días antes que él.
-Vale, vale, me ocuparé de las chicas cuando ya estemos allí. ¿Te parece bien?
-Sí, por supuesto.-Álex mostró una sonrisa de suficiencia verdaderamente pícara, ya que estaba esperando esta frase varios años.
Se despidieron y quedaron en la parada de autobús a las nueve. Cada uno se fue a su casa para arreglarse. Se pusieron sus perfectos y nuevos trajes de chaqueta y se llevaron sus gorros de papá Noel, confeti y serpentinas.
Aquí tenéis el comienzo de la historia. Con esto todavía no se sabe de qué va pero pronto lo averiguaréis. Un saludo y no dejéis de pasar y buscar estrellas.
"Un bonito lugar donde capturar estrellas..."

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