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3 abr 2009

Desaparición...


La noche trascurrió lenta, demasiado lenta quizás. Aunque tan sólo quedaran un par de horas para volver a casa, Hugo se quedó fuera, sentado en un sucio banco apostado en la fría noche del uno de enero. El año nuevo había comenzado bien para él, pero se había ido al traste en tan sólo unas horas. Había conocido a la chica con la que había soñado toda su vida y en un abrir y cerrar de ojos se había esfumado, sin más.
“¿Qué he hecho? ¿Cómo he podido dejarla escapar? Si pudiera decirle que no quería que se fuera… ¡EL MÓVIL!”-Hugo sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón y marcó el número de la muchacha. Se puso el auricular cerca de su oreja y esperó. Un pitido… Dos… y un tercero pero ninguna respuesta al otro lado.
Hugo estaba muy preocupado por lo que pudiera haber pensado esa chica, pero lo que menos pretendía era herirla.
El tiempo pasó demasiado lento bajo los pensamientos de Hugo que le costó reaccionar cuando Álex salió a las siete de la mañana de la fiesta y se sentó junto a Hugo. Álex zarandeó al joven para que bajara de su mundo y pusiera los pies en la Tierra.
-¡Pequeñín! ¿Te lo has pasado bien esta noche? –Álex estaba gritando, el alto volumen de la música había afectado a sus tímpanos por lo que inconscientemente elevaba la voz más de lo normal.
-¡Eh! ¡Baja el tono, tío! Parece que te has tragado un altavoz.-Hugo estaba cada vez más centrado en el resto del mundo pero todavía veía esos perfectos ojos claros…-Pues… Álex he conocido a la chica perfecta.
-¡Oh, tío, eso es genial!-Álex estaba que se subía por las paredes. Su primo había encontrado a la chica que tanta falta le hacía.
-No te alegres tanto.-Hugo le mostró un resquicio de la ansiedad que sentía, lo suficiente para que su primo supiera lo que había ocurrido sin necesidad de hablar más.
-La has dejado escapar…-Era una afirmación.
Hugo ya sabía que su primo reaccionaría así pero su principal preocupación era la desaparición de la muchacha.
-Todo era perfecto. Ella era la perfecta. El mundo no existía a mi alrededor, sólo ella.-Hugo sabía que su primo no se burlaría de él, sino que lo apoyaría.
-Oh, oh… primo… te has enamorado. Por la forma en que hablas parece que te ha llegado bastante dentro…
-No sabes cuánto. Sé que es muy cursi pero cuando fui a explicarle lo que sentía por ella se separó de mí y se marchó. Desapareció sin más… La he estado llamando al móvil pero nadie responde al otro lado.
Iban caminando hacia el autobús que los llevaría de vuelta cuando se encontraron frente a él. Subieron y ocuparon unos asientos vacíos hacia la mitad del automóvil.
-Bueno Hugo… Como tu mejor amigo, he de decirte que la olvides, que hay muchas más chicas en el mundo y que todas son hermosas cuando les dedicas un tiempo. Pero también es verdad, que si te has enamorado, te va a costar olvidarla.Álex intentó animar a su primo pero no lo consiguió. Hugo siguió igual de desanimado y desconcertado como cuando lo había encontrado en el banco.



"Este es un buen lugar para buscar estrellas..."

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