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6 abr 2009

Presentaciones...


Sonó la campana anunciando el final de la clase y todos los chicos se levantaron precipitadamente para presentarse a la chica nueva mientras que las chicas intentaron mostrarse lo más simpáticas que podían pero lo cierto es que tenían envidia de la belleza de la muchacha, pero sobre todo, la envidia provenía de lo cerca que se encontraba de Hugo.

-Hola, me llamo Max. ¿Qué te trae por este pueblo?-Max era un chico bastante agradable pero cuando se trataba de chicas se convertía en una ventosa.

-Yo soy Carlos. ¿Cuál es tu nombre?-Carlos no tenía nada que diferenciarse de Max, primero porque eran los gemelos del pueblo y segundo, porque era tan pegajoso con las chicas como su hermano.

-Hola a todos. Me llamo Ruth. A mi padre lo han trasladado aquí y, por desgracia, no podían esperar más.-Ruth quería agradar a sus nuevos compañeros pero la mudanza no terminaba de agradarle.

-Bienvenida a Montilla, chica. Ya verás cómo te gusta esto.-Hugo quería animarla, quería decirle tantas cosas, pero sobre todo hacerle todas las preguntas que se le escapaban.

-Gracias, pero creo que me va a gustar más una vez hayamos salido de aquí. Odio ser la novedad.-Ruth le dijo esto a Hugo en un susurro, un susurro que sólo pudo oír él.

“Quiere estar conmigo, lo quiere de verdad”-Hugo estaba emocionado. Había encontrado a la chica, ella quería estar con él y todo ello, en escasamente una hora.

Llegó el comienzo de la siguiente hora y con ella, la profesora de biología.

-Buenos días, profesora. Soy nueva, me llamo Ruth.-Ruth no había hecho ningún ruido al levantarse y caminaba grácilmente por el pasillo de pupitres. Los ojos de todos los alumnos recorrieron su cuerpo memorizando sus curvas. Todos, salvo los de Hugo. Él estaba tan perdido en la idea de pasar el resto del año con la chica que rondaba sus sueños cada noche, que todavía no podía creérselo.

-¡Oh, buenos días! Encantada Ruth. Soy Ana y voy a ser tu profesora de Biología. Espera, tenía un libro por aquí… -La profesora, algo torpe, dispersó su maletín por todo el escritorio pero no encontró lo que buscaba.-Lo siento, no tengo ninguno. Supongo que me lo habré dejado en el departamento. Enseguida vuelvo. Ocupa tu asiento, querida.
La profesora salió del aula mientras Ruth volvía al asiento vacío al lado de Hugo.
-¿La profesora es siempre tan desordenada como hoy?-Ruth parecía algo decepcionada cuando hizo la pregunta, pero Hugo no captó el timbre de su voz, sino que se centró en el sonido.

-Pues… sí, la verdad que sí. Es un pelín torpe. Pero bueno, es bastante buena así que no tienes que preocuparte por nada.

-No, si no me preocupo.

“La que debería preocuparse es ella”-Ruth añadió esa última frase para su subconsciente.
La profesora volvió con dos libros en la mano. Uno lo dejó sobre el montón de cosas desperdigadas en su mesa y el otro se lo entregó a Ruth.
-Bienvenida Ruth.

“Sí, es cierto, es muy buena. Debo acostumbrarme a esto o me volveré loca.”




"Este es un buen lugar para capturar estrellas..."

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