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2 abr 2009

Intercambio de números

Hugo y Ruth entraron en la fiesta de nuevo en cuanto el vals terminó. Encontraron a Álex bailando con un grupo de chicas, todas ellas demasiado cerca de él. Ruth hizo una mueca de asco al ver a esas chicas coqueteando con Álex. Hugo sonrió al darse cuenta que ella sentía el mismo asco que él.


-Bueno Ruth… ¿Quieres seguir bailando conmigo?-Hugo no podía saber lo que Ruth quería hacer pero él quería pasar toda la noche junto a ella.

-Por supuesto. Además, quiero saber algo sobre ti.

-Yo también.

Se fueron hacia el centro de la pista cogidos de la mano. Allí una enorme lámpara redonda se alzaba sobre sus cabezas alumbrando toda la pista. Se situaron sobre una tarima de mármol blanco justo debajo de la lámpara.

-Hugo, cuéntame más sobre ti. Si no me equivoco, no eres de la capital, ¿verdad?-Ruth empezó a lanzar las preguntas que a Hugo no le salían.

-No, soy de un pueblo. Tú sí pareces de la capital.

-Sí, tienes razón. Llevo aquí toda mi vida.-Ruth dijo esta última frase demasiado bajo y con una nota de tristeza demasiado obvia para pasarla por alto.

-No pareces muy feliz de vivir aquí.

-No, no es eso. Van a trasladar a mi padre pero yo quiero irme de aquí.-Estaba bastante triste.

-Pero, ¿a dónde lo trasladan?

-No lo sé. Tampoco saben la fecha exacta. Pero mi padre quiere que me gradúe en el colegio privado al que voy desde los tres años. La verdad, yo también quiero graduarme con el resto de mis amigas pero no puedo retener a mi padre aquí.

Una lágrima brotó de esos ojos color azul perla pero no llegó a caer. Hugo puso su dedo sobre esa lágrima y besó la mejilla de Ruth con dulzura. Pero la muchacha siguió hablando.

-Vaya, creo que te estoy amargando la noche con mis problemas.

-No, no me importa. Creo que debéis hacer lo mejor para vosotros. Pero tú esta noche no debes preocuparte por ello. Hoy debes disfrutar de la mejor noche del año.-Él le regaló una sonrisa que la chica correspondió débilmente.

Los chicos estuvieron bailando juntos toda la noche. Ruth y Hugo eran la pareja perfecta a la vista de todos. Pero la chica no quería nada más allá que conocer mejor al chico que la acompañaba.

“Ruth es perfecta. No puedo dejarla escapar. Si se muda no sabré dónde encontrarla.”-Ruth, ¿intercambiamos números? Así podremos seguir comunicándonos.

-Claro.-Ruth le sonrió y mostró sus perfectos y blanquísimos dientes. Sacó su móvil del diminuto bolso plateado que llevaba atado a la muñeca. Le hizo una foto y le dio el teléfono para que pusiera su número. Hugo sacó el suyo del bolsillo del pantalón. Le hizo una foto a la perfecta chica que le acompañaba y justo después anotó el número que ella le decía. La foto no mostraba ni una milésima parte de la belleza de la muchacha pero, aún así, seguía siendo hermosa. Guardaron los teléfonos y se dieron cuenta que la canción que sonaba era “Me recuerda a ella”, una canción dedicada a la tierra cordobesa. Los dos conocían la canción. Ella tomó la mano de él y la otra la colocó en su hombro mientras él ponía su mano libre sobre su cintura. Hugo no sabía bailar pero había visto algunas películas en las que los protagonistas bailaban canciones lentas. Ese momento parecía una de esas películas. Hugo no quería perder su oportunidad y la noche estaba llegando a su fin…

-Ruth, tengo que decirte algo.-Hugo no sabía cómo empezar pero tenía que decírselo.

-No quiero que lo digas. No quiero que te ates a mí. No puedo seguir más tiempo aquí, contigo. No puedo hacerte esto. Lo siento pero alejarme de ti ahora es lo mejor.-Ruth se alejó y desapareció entre la gente.

Hugo se había quedado petrificado. No se esperaba la reacción de la muchacha y mucho

menos antes de decirle lo que pensaba…




"Este es un bonito lugar para encontrar estrellas."

1 comentario:

Red Princess dijo...

axariitaa qe me encantaa.... esta parte no la conociia... eno lo segire leyendo =D